Notas de interés sobre responsabilidad social empresaria
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La Responsabilidad Social de formar gente apta, con capacidades prácticas, y que desarrolle nuevos emprendimientos para el País

LA INCESANTE BÚSQUEDA DE LOS PROCESOS Y DE LOS PARTICIPANTES DE UNA FORMACIÓN ADECUADA: La irremplazable sabiduría de la experiencia...
Reflexiones sobre un trabajo de HARVARD BUSINESS REVIEW

Preparado por el Dr. Dr. Ignacio González García - 23/6/08

INTRODUCCION Y ALGUNOS DATOS PARA COMENZAR INFORMANDONOS

Warren G. Bennis y James O´Toole, destacadísimos profesores universitarios de brillante trayectoria, publicaron recientemente una investigación absolutamente excepcional, provocativa y que realmente replantea todo un modelo de enseñanza-capacitación-formación en las escuelas de negocios.

EmprendedorTambién provocará seguramente, una honda reflexión en las empresas, cuyos directores de recursos humanos, evaluarán con mayor rigor y elementos de juicio adicionales, el destino de los fondos destinados a capacitación y formación de sus planteles profesionales.

El trabajo se denomina, nada más y nada menos que CUANDO LAS ESCUELAS DE NEGOCIOS PERDIERON EL RUMBO, y comienza con una afirmación letal, clara y precisa: “las escuelas de negocios van por el camino equivocado”.

SINTESIS INCOMPLETA DE LO QUE SOSTIENEN BENNIS Y O´TOOLE

Los autores del revolucionario estudio, que hará seguramente meditar muchísimo a quienes tienen como misión la capacitación y formación de gente, seguramente, tendrá el efecto de iniciar un replanteo en quienes estructuran los métodos de formación de líderes y tomadores de decisiones, así como a los profesores encargados de tan delicada misión. Bennis y O´Toole, basan casi textualmente sus afirmaciones en los siguientes aspectos, a los que consideran fundamentales:

  • Las escuelas de negocios están DEMASIADO centradas en la investigación “CIENTIFICA”
  • Contratan profesores con una experiencia limitada del mundo real.
  • Gradúan a estudiantes que están mal preparados para lidiar con asuntos complejos y no cuantificables.
  • En síntesis, sus egresados no están capacitados para lidiar con los verdaderos desafíos de la gestión, en el complejo mundo empresarial de nuestros días.
  • Los MBA, con procesos de admisiones cada vez más selectivos, enfrentan una fuerte crítica, pues fallan a la hora de impartir habilidades útiles, preparar líderes, inculcar normas de comportamiento ético, e incluso por no lograr buenos empleos corporativos para sus graduados.

Estas críticas no solo provienen de los estudiantes, empleadores y medios de comunicación, sino también de algunos de los decanos de las escuelas de negocios más prestigiosas de los Estados Unidos.

No se trata de un mero problema de enfoque del plan de estudios, sino de algo mucho más profundo. Comentan los autores, que actualmente, las escuelas de negocios, en lugar de medirse a sí mismas por la competencia de sus graduados o por cuán bien entienden sus profesores el real desempeño empresarial, se evalúan casi exclusivamente por el rigor de sus investigaciones científicas.

Han adoptado un modelo de ciencia que utiliza un análisis económico y financiero abstracto, regresiones múltiples y psicología de laboratorio. Algunas investigaciones son excelentes, pero muy poco de ellas está anclado en prácticas empresariales verdaderas. El foco de la educación en los negocios se ha vuelto así cada vez más restringido y cada vez MENOS RELEVANTE PARA LOS QUE OPERAN EN EL MUNDO REAL.

Lo que se estila en denominar “el modelo científico” se basa en el erróneo supuesto de que los negocios son una disciplina académica, tal como lo es la química o la geología. Pero los negocios son en realidad, una profesión, semejante a la medicina o a las leyes, y las escuelas de negocios son escuelas profesionales, o mejor dicho, debieran serlo.

Es crucial distinguir entre profesión y disciplina académica. Ninguna reforma del plan de estudios funcionará a menos que el modelo científico sea REEMPLAZADO por un modelo que se base en los requerimientos especiales de la profesión.

Dentro del modelo científico, ninguna escuela de negocios prestigiosa contrataría hoy a un profesor de jornada completa cuyas calificaciones principales provengan de la gestión de una fábrica de montaje. Tampoco contratarían a un profesor que solo escribiera artículos para profesionales. En un accionar a veces denominado “la envidia a la física”, las escuelas aspiran a los mismos estándares de excelencia académica que tienen las disciplinas más duras.

En cierta medida, provocado por los propios profesores, la realidad es que las técnicas de investigación científica requieren de considerables habilidades en estadísticas o diseños experimentales, y no exigen mucho conocimiento perceptivo de los complejos factores humanos y sociales, ni tampoco exigen dedicar mucho tiempo a descubrir los problemas verdaderos que enfrentan los ejecutivos. Los profesores montan una simulación para determinar cómo se comportaría la gente, lo que parece un experimento de laboratorio.
Otro de los problemas es que las evaluaciones de los profesores dependen en gran parte de cuántos artículos han publicado en revistas científicas de negocios. Y algunas de las publicaciones son excelentes y valiosas, pero muchas no lo son.

Mientras tanto, los profesionales que deben tomar decisiones reales, deben guiarse por otras fuentes, sobre todo la prensa de los negocios. Los líderes de empresas enfrentan, en última instancia, cuestiones de juicio.

En las investigaciones, los aspectos que suelen ser ignorados por los académicos, bajo la justificación de que no son cuantificables -como la mayoría de los factores humanos y todos los asuntos relacionados con el juicio, la ética y la moralidad–, son exactamente aquellos que hacen la diferencia entre una buena y una mala decisión de negocios.

Los académicos de la administración, podrían aprender algunas lecciones de sus pares en la psicología, disciplina que hace 3 o 4 décadas estaba sofocada bajo el modelo científico. Cuando los profesores de psicología comenzaron a usar su imaginación y el rigor, para problemas muchos más amplios, la psicología comenzó a hacer enormes avances.

Es tiempo de acabar con la “metodolatría” e ir a buscar maneras de estudiar lo que es importante.

En muchas escuelas, el camino hacia una cátedra no pasa por el trabajo en las empresas. Se alienta a jóvenes profesores a que centren sus investigaciones en asuntos estrechos y científicos, y a que no se involucren demasiado con los profesionales.

El problema no es que las escuelas de negocios hayan adoptado el rigor científico, sino que han dejado de lado otras formas del conocimiento. Los profesores de negocios suelen olvidar que los ejecutivos no son recolectores de datos, sino usuarios e integradores de información.

Alfred Whitehead dijo que “la imaginación no se puede separar de los hechos, sino que es una manera de iluminarlos… La tragedia de este mundo es que aquellos que son imaginativos tienen muy poca experiencia, y aquellos con experiencia tienen una imaginación enclenque”. Hoy esta afirmación tiene más relevancia que nunca. Si las escuelas de negocios quieren recuperar su importancia, deben aceptar que la gestión de los negocios NO ES UNA DISCIPLINA CIENTIFICA, sino una profesión, y por lo tanto, requieren una EDUCACION PROFESIONAL.

No nos podemos imaginar un profesor de cirugía que nunca haya visto un paciente, o un profesor de piano que no sepa tocar ese instrumento. No obstante, afirman los autores, las escuelas de negocios están llenas de académicos inteligentes y altamente hábiles que, sin embargo, tienen poca o nula experiencia gerencial.

Tradicionalmente las escuelas de negocios han carecido de estudios humanísticos. Es una carencia seria. Debe ser difícil formar gente en liderazgo, sin un sólido anclaje en las humanidades.

Cuando los ejecutivos reciben extractos de textos clásicos de la economía y la filosofía en los seminarios, no es intención volverlos expertos en Platón o Locke. Se trata de iluminar los recónditos más profundos del liderazgo, los que muchas veces son ignorados o simplificados por los textos de orientación científica. La tarea no es deslegitimar los enfoques investigativos existentes, sino la de volver a legitimar el pluralismo.

Hasta aquí, la síntesis de la opinión de los mencionados autores.

¿Y AHORA QUÉ?
COMO SIEMPRE HABRÁ QUE HUIR DE LOS FUNDAMENTALISMOS Y ENCONTRAR EN EL BUEN CRITERIO Y LA DOSIS EL EQUILIBRIO IMPRESCINDIBLE

Quizás el aspecto más destacable del trabajo realizado y sintetizado en el punto II es que no ignora la realidad. No se olvida de la gente. No deja de tener en cuenta el comportamiento humano. Piensa que la investigación no es desechable, sino que debe ser indefectiblemente complementada… y fundamentalmente insiste que los hombres de negocios son profesionales, resaltando que la realidad del mercado y de las empresas no pueden ser reproducidas en un modelo de laboratorio.

A manera de mero ejemplo, ya un premio Nobel de Economía se ha encargado de desafiar los equilibrios de las curvas de oferta y demanda, planteando las asimetrías de información que existen en la realidad de los procesos decisorios de los consumidores.

Es dificultosísimo que los profesores puedan transmitir lo que no han experimentado. Es cierto que hoy día vemos al frente de diversas unidades académicas a estudiantes-graduados perennes, que han dedicado su vida a obtener títulos en diversas disciplinas, y que desde plataformas doctorales o profesorales, pregonan lo que nunca experimentaron… fundamentando sus afirmaciones en autores diversos.

Es factible ilustrar y formar a alguien en variados métodos y disciplinas, pero las vivencias, las problemáticas, las tensiones experimentadas, los éxitos y los fracasos, las referencias a situaciones similares o disímiles de las cuales el individuo fue parte, son absolutamente IRREMPLAZABLES.

Así como en muchos ámbitos de la vida, ha llegado el tiempo de la transparencia, del sinceramiento y del poner los pies sobre la tierra. Pensamos que la formación de líderes y de dirigentes no puede prescindir del contacto con la realidad, con el aprendizaje en el terreno, con el enfrentamiento de las diversas dificultades que “aparecen” en el conflicto, muchas de las cuales, quizás nunca fueron consideradas en los libros.

Un jefe insoportable y autoritario, un competidor desleal, la carencia de acceso a las materias primas por problemas políticos, la rotación inusualmente alta de los recursos humanos, perder un número importante de gerentes mujeres que abandonan sus tareas para atender a sus hijos, las reglamentaciones a veces absurdas empujadas por intereses creados por organismos de contralor, etc., son parte del día a día de los negocios…y es prácticamente imposible cuantificarlos científicamente.

La sabiduría de la experiencia, el equilibrio que se logra con la exposición permanente a la problemática, la madurez para establecer prioridades al enfrentarse con una dificultad, el conocimiento que da haber estado largo tiempo “hands on” (con las manos en la masa), manejando recursos, gente, grupos de intereses, atacando problemas, afrontando noches sin dormir, etc., deben ser en cierta medida ingredientes fundamentales que no pueden ser ignorados por quienes dirigen la formación de líderes y de ejecutivos.

Figuras sintetizadas en lo que implica el juicio del “buen hombre de negocios”, “el sano criterio del buen padre de familia”, el sabio consejo del “brujo de la tribu”, o el benchmarking humorístico que sin saberlo lleva a cabo el “viejo simpático que cuenta jugosas anécdotas vividas sobre el tema en estudio” son absolutamente irremplazables por el análisis científico. La percepción, la intuición, la capacidad de interactuar con la gente, los enormes beneficios de quienes tienen un oído infinito y saben escuchar, el buen estilo comunicacional, y otras características por el estilo, jamás podrán estar ausentes en la formación de los verdaderos líderes.

Tampoco los fundamentalismos: con percepción y intuición únicamente, se pueden tener grandes éxitos, pero hemos visto también enormes fracasos de quienes hacen de ellos el fundamento de todas sus decisiones. El olfato empresario es bueno tenerlo, pero la “pituitaria privilegiada” según las propias autoevaluaciones que de sí mismos hacen muchos audaces empíricos al momento de decidir, tampoco son la solución. Sería altamente arrogante rechazar la investigación o el rigor del método científico, pero los profesionales de la gestión requieren para su formación la provisión de materias primas adicionales.

CONSIDERACIONES SUELTAS, MUY LEJOS DE SER IRREFUTABLES, SOBRE EL PROCESO DE ENSEÑANZA–APRENDIZAJE

Antes que nada, identifiquemos el proceso de enseñanza-aprendizaje como una interactuación entre educador y educando. Si el “vector de actividad” va en un solo sentido (por ejemplo desde el profesor al alumno únicamente), es factible que sólo presenciemos una transferencia de información, que es una de las aristas del proceso. El abrir la mente, la capacidad de priorizar, el desarrollo de aptitudes creativas, el manejo de las relaciones y comunicaciones entre las personas, la práctica permanente de actitudes sensatas y éticas, son, entre otras, acciones que también deben ocurrir en el proceso aludido.

Al respecto es conveniente recordar que:

  • La información previa es fundamental. No se puede opinar sin primero conocer. La lectura previa de los aspectos trascendentes de la temática es un requisito ineludible que evita que los “opinólogos” emitan juicios que carecen del fundamento básico que da el conocimiento previo. Diez horas de discusión no reemplazan a cinco minutos de adecuada información.
  • Para poder interactuar deben existir saberes, habilidades, conocimientos y también experiencias vividas por parte del educador. Las experiencias no pueden ser aisladas, sino que deben ser significativas y representativas de la temática que se está abordando. Meras referencias a lo que se lee en los diarios pueden no ser suficientes.
  • Los profesores que están en condiciones de ser “disparadores de gran cantidad de ejemplos” poseen un arma docente diferencial sobre aquellos que sólo pueden transmitir lo que adquirieron a partir de la mera lectura.
  • La mejor aplicación, o los mejores trabajos prácticos son los que se realizan maniobrando con la realidad, confrontados con la problemática de todos los días. Los roll playing no son malos, el análisis del caso tampoco; podremos aplicar Phillips 66 o vendaval del aula para organizar las discusiones e intercambio de opiniones, pero nada reemplazará al entrenamiento y formación que brinda el enfrentamiento concreto con los problemas reales. Un cirujano, comienza a serlo, cuando se enfrenta solo, bisturí en mano, en la sala de operaciones con el paciente.
  • Una misma problemática, para brindar visiones integrales, deberá ser analizada para cada tipo de industria o segmento de negocios en particular. Un sistema de control interno para una empresa de servicios, difiere del de una empresa industrial, o del de una organización sin fines de lucro. Los líderes son aquellos que son capaces de tomar decisiones “a la medida” de las circunstancias, y que no recurren al “traje de confección”. La estrategia para un hipermercado difiere de la de un centro de compras y también de la de una tienda de hard discount, etc.
  • Los aspectos humanísticos, psicológicos y sociológicos poseen cada día más importancia en la problemática empresarial. La toma de decisiones sin considerar esta realidad, conducirá seguramente a visiones inadecuadas de los temas a resolver. En definitiva, los recursos económicos, financieros, y físicos, son finalmente manejados por la gente.
  • Las nuevas tendencias como la Responsabilidad Social Empresaria, la identificación, creación y medición del Capital Social, la confección de adecuados Balances Sociales, las distintas alternativas recientemente creadas para el buen gobierno corporativo, no solo deben ser estudiadas, sino que deben experimentarse aplicándolas en los negocios.
  • La sociedad civil demanda de manera creciente que las decisiones que se toman en los negocios vayan acompañadas de prácticas realizadas respetando determinados valores éticos y morales. Esta es una demanda creciente. Conocer los valores, ser capaz de inculcar comportamientos éticos, incorporar habilidades para transmitirlos y crear una verdadera cultura alrededor de ellos, es una tarea ciclópea que será probablemente el desafío de los años por venir.

Sintetizando: el proceso de enseñanza-aprendizaje, deberá mutar, de la misma manera que lo hace la realidad económica, a efectos de posibilitar el desarrollo de saberes, habilidades, conductas, actitudes y aptitudes que permitan tomar decisiones lo más acertadas posibles ante lo único que ha llegado para quedarse: el cambio.

ALGUNAS CONCLUSIONES MÁS SENTIDAS QUE PROBADAS CIENTÍFICAMENTE

  • Los verdaderos “maestros” son los que enseñan, los que transmiten, los que provocan, los que son capaces de hacer explotar la imaginación y el entendimiento de sus educandos, y que, independientemente de su academicismo, lleven en sus “alforjas” la experiencia acumulada de haber estado expuestos a esos fenómenos y problemáticas. No haber experimentado es difícilmente reemplazable.
  • Nada es bueno infinitamente, así como tampoco ninguna posición o pensamiento está totalmente equivocada. Como alguna vez dijera el notable Paul Samuelson, “aún un reloj roto, da la hora exacta y correcta, al menos 2 veces por día”. El tema está en lograr los equilibrios y construir las recetas adecuadas.
  • Pareciera que la mejor manera de evaluar la calidad de la educación, es observar y medir el “producto” que la misma genera. El tránsito por un sistema educativo, o el “estar expuesto” a una determinada cantidad de clases presenciales, de manera alguna asegura el éxito. Los profesionales agregan valor en la medida que son capaces de liderar situaciones planificadas y también circunstancias inesperadas.

Los capitanes de barco, no tienen asegurado buen tiempo en toda la travesía. Conocen el instrumental, pero su verdadera destreza radica en llevar la nave a buen destino, utilizando toda la información, conocimientos, habilidades y experiencias acumuladas, muchas de las cuales fueron adquiridas “presenciando” como primeros oficiales lo que “gestionaba” en el temporal, el capitán hoy retirado. ¡¡¡ Doers se necesitan!!!

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